Kaldarte comienza su andadura en el año 1998. Su peculiaridad consistía en la implantación de obras de arte en un hábitat domesticado, a la intemperie, posibilitando que todos los vecinos pudieran disfrutar del arte la cualquier hora del día y llegando a convivir con las obras durante el tiempo que durara la exposición. Los artistas encargados de realizar estos trabajos eran principalmente alumnos y docentes de la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. Por lo menos así fue durante los primeros años del Festival.